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Del 21 de marzo al 27 de mayo, 2026
Exposición individual de Regina Giménez en la planta noble de la Galería Pelaires.
Alrededor del año 1950, la editorial Seix Barral sacó al mercado un juego infantil de manualidades, El secreto de los colores, que consistía en un sobre con un paisaje impreso a color. En el interior, había una hoja de papel engomado con una cara con franjas de colores y, en su reverso, diferentes figuras dibujadas en negro para ser recortadas; y también, un cartón con la silueta del paisaje donde debían pegarse las siluetas para crear la imagen propuesta. Los niños recortaban las distintas formas, no siempre reconocibles, y las hacían coincidir por la parte en color sobre la silueta dibujada en el cartón. Y… ¡tachán! Aparecía el mismo paisaje que habían visto en el sobre. Sin embargo, los niños no imaginaban, no dibujaban, no creaban nada. Solo seguían las órdenes propuestas para poder completar el ejercicio.
Pero, ¿qué pasa si no seguimos las reglas del juego? Quizá podamos crear uno nuevo. Un juego en el que no existe el cartón con la silueta del paisaje donde pegar nada, ni la imagen de la portada. No tenemos ninguna guía, solo unas figuras recortadas de colores. Si no necesitamos todas las formas, podemos eliminarlas; si faltan, podemos crear nuevas. ¿Y si utilizamos los negativos de las formas? Quizá reconozcamos el sol en un círculo, el tejado de una casa en un triángulo… ¿o es una montaña roja?
Regina Giménez sobre Es puig, sa falda i es peu.
Ascenso al montón de sentido
por Noraedén Mora Méndez
Es a punta de pico y pala que se arma una exposición, y quizás el pico de la botella de agua de la que toma la artista sea importante, o que a las tres y pico sea la hora en que se ve mejor la luz sobre esa franja morada. No sabemos a qué pies besar en reverencia al tocar esa cima, o debajo de qué falda escondernos cuando llegue el momento de interpretar una obra que por parecer tan foránea termina siendo por completo penetrable. Porque los cuerpos también son formas, curvaturas, pies y picos medio tapados con faldas. Esos tumultos a los que les dan los soles de colores, soles huecos, soles negativos pintados sobre un lienzo preparado para parecer un "vacío". ¿Cómo ver los collages, los esquemas radiales y todos esos símbolos poseídos? Los círculos del infierno también se parecen a los del cielo. La maravilla pagana detrás de la montaña se ha hecho ícono y ahí se da a la poesía.
Y sí, lo que pasa es que ES PIC, SA FALDA I ES PEU (El pico, la falda y el pie) me propone un juego al que no me he resistido. Trae un vaivén que hace y deshace, homenajea y blasfema, porque así son las palabras y así son las formas: homónimas. Acentuar palabras y formas con más de un sentido exagera la geometría y la hace un abecedario que formula viajes, pero que también viaja por sí sola. En el caso del trabajo de Regina Giménez, quizás no es la artista la que ha salido de su lugar, sino el lugar el que ha salido de su obra. Vemos la labor de despojar a la pintura de sitio hasta un punto donde a cualquiera se le permita hallarse en ella. Así es como yo encuentro anacrónicamente los juegos de Emira Rodríguez en esos telones de Regina que exudan las perturbaciones geométricas de una margariteña, y las mías. Porque el símbolo ya condenado, también puede ser una casa abierta. Y es a través de una especie de escritura que la geometría toma pulso en el trabajo de Regina: el gesto poético de sustraer del arte su contextualización para darse a otras cosas. Aquí, el símbolo revela la artificialidad de su universalización para poner en el mismo horizonte la vanguardia rusa, el lenguaje funcional de un gráfico de torta, los planos de una geóloga y el suplemento pedagógico para aprender a recortar.
Visto desde estos desmembramientos, casi todo se puede acomodar y reacomodar. Se puede poner la falda arriba y el pico abajo, se puede estar con los pies de lado, porque si hay algo que el juego nos deja hacer es mirar desde distintos ojales, o quizás ser lo que miramos. Y es que las palabras y las formas toman sentido en relación y —quizás esta sea la tesis más fuerte de ES PIC, SA FALDA I ES PEU (El pico, la falda y el pie)— la relación es maleable. Ese rebautizo de las formas, los géneros, los espacios, siempre es posible. Ahí donde las dinámicas se han hecho rígidas y cuando la constricción se ha hecho forma, el pico de la montaña de Regina está regándose para dejar huella de esas fascinaciones geométricas que también son perturbaciones.
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Dentro de las diferentes líneas de abstracción geométrica que la artista catalana
Regina Giménez (Barcelona 1966) viene desarrollando en los últimos años destaca su producción a partir de la investigación de ilustraciones de libros de texto. En particular, de publicaciones educativas dedicadas a explicar a un público infantil cuestiones científicas como la creación de los planetas, el movimiento del sol y la luna, la formación de las montañas o las corrientes marinas. Normalmente adquiere, en librerías de viejo o en rastrillos, publicaciones obsoletas de los años 30 y 40, seducida por sus imágenes y contenidos desactualizados.
Mediante la ruptura del código explicativo de las ilustraciones, al separar las imágenes y los gráficos de sus notas explicativas o leyendas, que realmente son los que los hacen inteligibles, se genera una descomposición lingüística que provoca que pierda su condición científica y educativa, para pasar al terreno del arte contemporáneo. La parte gráfica y la parte escrita, que ya de por sí son dos códigos comunicativos distintos, pierden su sentido original y son transformados por la artista en otros códigos visuales. El origen, visual o escrito, es descontextualizado y modificado para provocar nuevas lecturas.
Con una trayectoria consolidada, Regina Giménez ha expuesto de manera continuada en galerías, museos y centros de arte nacionales e internacionales, combinando proyectos individuales con exposiciones colectivas. Entre sus exposiciones individuales en museos e instituciones destacan: Oh! Be a nice girl, Kiss me en Bòlit Diàlegs: art, música i patrimoni, Santa Maria de Vilabertran, Girona, (2021); Iremos al sol, Museo Patio Herreriano Valladolid (2020); L'Àlbum de visites, Centro Grau-Garriga d'Art Tèxtil Contemporani, Casa Aymat, Sant Cugat del Vallès, Projecte Obres els dipòsits, comisariado por Frederic Montornes (2020); El sol i la taula, Can Palauet, M.A.C, Mataró (2018); La Constancia, Programa Composicions, comisariado por Latitudes, Barcelona Gallery Weekend, Can Trinxet, L'Hospitalet (2016); Architecture d'aujourd'hui, The Green Parrot, Barcelona (2015); Art de foc art de badoc, nadala, Fundació Joan Miró, Barcelona (2015); Símbols Convencionals, Museu d'Art Modern de Tarragona, Tarragona (2012), Fundación Vila Casas Espai Volart, Barcelona (2005), Centre Cultural Caixa Terrassa (2003), entre otras.
De las exposiciones colectivas, Mapamundistas, Pabellón de Mixtos de la Ciudadela, Pamplona (2025); Una exposició sentimental, MAC Mataró (2025); Preludi. Intenció Poètica, MACBA, Barcelona (2022); Taula en Espai Muxart, Martorell (2022); Sinapsis. Ciencia y Arte de la España de Ramón y Cajal al siglo XXI, Nobel Prize Museum, Estocolmo (2022); Ara Mateix,Festival Loop 2020, comisariado por Chus Martinez con colaboración de Rosa Lleó, Arts Santa Mònica, Barcelona (2020); Modernitat Amagada, comisariada por Domènec y Dani Montlleóen el Pabelló Sert, Can Palauet, Mataró (2019); El futuro no es lo que va a pasar sino lo que vamos a hacer, comisariada por Chus Martinez, Rosa Lleo? y Elise Lammer, ARCO Madrid (2018); Materia Prima, comisariada por David Armengol, David G.Torres y Martí Pera en Centre d'Art Contemporani Fabra i Coats, Barcelona (2017); entre otras.
Recientemente ha publicado dos libros ilustrados Geo-gráficos (2022) y Montañas (2024), editados por Zahori Books.
La Galeria Pelaires ha rebut una subvenció del Consell de Mallorca per a la realització d'aquesta exposició.
